


Un solo interlocutor para obras civiles, mecánicas y eléctricas. Del primer piquete a la cabina en tensión.


GPS RTK, replanteo, cota verificada punto por punto. Cada poste tiene su posición antes de que llegue el hierro.

Miles de pilotes hincados a 90,0°. Hasta 400 al día por equipo, uno a uno, sin perder nunca la alineación de la fila.

Zanjas abiertas entre las filas, profundidad verificada antes de rellenar. Después, para comprobar, se excava otra vez.

Un solo eje puede llevar doce kilómetros de cable. Una desviación hecha por comodidad se paga durante veinte años.

Bobinas, tendidos, empalmes. El cable baja a la zanja ya marcado y ya probado: en campo no se improvisa nada.

Perfiles, módulos y tornillería repartidos a lo largo de las filas. La cuadrícula perfecta no es orden: es tiempo que nadie pierde.

Vigas, correas, abrazaderas. Sesenta personas montando la misma geometría exacta a dos kilómetros unas de otras.

Cada módulo pesa treinta y cinco kilos y se coloca, se alinea y se fija sin apoyar nunca una mano sobre el vidrio.

Strings, conectores, bridas. Un mal contacto no se ve el primer día: aparece el tercer invierno.

Inverters, cuadros, cabinas MT/BT, pruebas de puesta en servicio. El campo deja de ser una obra y pasa a ser una instalación.

Treinta años de producción sin que nadie tenga que volver. El mejor trabajo es el que ya no se ve.
No tenemos fotos de archivo. Cada imagen de este sitio se ha tomado en una de nuestras obras, por quien trabajaba en ella.


















